Según vas viajando por Etiopía vas haciendo pequeños descubrimientos. Son cosas que están ahí desde el principio pero que no ves hasta que no se te abren ojos. Por ejemplo, que no hay basura en las zonas rurales. No se ve toda la mierda que te encontrarías en un descampado cualquiera en las afueras de cualquier ciudad española.
Bueno, miento. En realidad en las ciudades un poco más grandes si que hay basura y mucha. A las zonas más de campo no ha llegado el plástico, con sus envoltorios para todo y sus bolsas de la compra. Cuando la gente se come aquí una mazorca de maíz, tira sin más los restos y ya se los comerá una vaca. Es una costumbre que se mantiene cuando la gente emigra a la ciudad, solo que en la ciudad tiran plástico igual de alegremente y ahí se queda.
Esto me hace pensar que, en términos ecológicos, el ser humano de por si no contamina casi nada (relativamente) y que la contaminación y el progreso están íntimamente ligadas. Si que es verdad que aunque las sociedades agrarias tan antiguas no parecen contaminar, en realidad han arrasado por ejemplo con enormes extensiones de terreno virgen para crear campos cultivables. Me da la sensación de que estamos haciendo una curva hacia arriba de progreso y contaminación y que ahora, irónicamente gracias al progreso, somos mucho más conscientes que las generaciones anteriores de los problemas que vienen de regalo con él y empezamos tímidamente a intentar solucionarlos.